jueves, 8 de abril de 2010

Cumplido plan 64: Las Cuatro Estaciones (Vivaldi)

Tiene gracia. Ayer venía andando por Preciados, de hacerme con el nuevo disco de Mägo de Oz, y pensaba en ese momento que aun me quedaba este plan musical por cumplir. Decidí entonces que lo escucharía por la noche, antes de acostarme, dejando el de Mägo para hoy. Y antes de terminarme un helado y entrar en el metro, pasé junto a un violinista que tocaba en ese momento el Concierto en mi mayor, La primavera, opus 8, nº 1, de Vivaldi...

Contada la anécdota, diré de entrada que no voy a engañar a nadie: No me considero quien para escribir acerca de música clásica. Estoy muy lejos de ser siquiera un aceptable aficionado. De hecho, casi siempre que escucho clásica tengo la sensación de que se me escapan cien mil cosas, de que no capto ni la enésima parte de lo que vale.

Sin embargo, creo que ocurre algo muy paradógico con este género: Al mismo tiempo que pienso lo del anterior párrafo, creo sinceramente que es un estilo que puede (o podría) gustar a cualquiera, sea cual sea su condición y nivel cultural. Más allá del nivel de percepción de cada cual, creo que es un sonido muy universal, y sólo los sistemas educativos y la mayoría de los medios de comunicación han podido dificultar en parte su aceptación en la actualidad. Pero su efecto deja indiferentes a pocos; A veces es incluso algo inconsciente. Por ejemplo, las bandas sonoras orquestales de las películas, que están basadas en la música clásica, suponen un cambio en el estado de ánimo que suele atribuirse a lo que se está viendo en la pantalla, pero muchas veces es fundamental su poderoso efecto anímico. Esto es algo que puede ocurrirle (y le ocurre) a quien jamás ha sospechado conscientemente que le guste la música clásica.

Sin ir más lejos, yo anoche volví a sobrecogerme con la violencia dramática del primer y tercer movimientos de El verano, o del primero de El invierno. Son los dos que más me gustan. Me encanta el barroco cuando se desarrolla en ritmos veloces y acordes menores.

Es verdad que Las cuatro estaciones de Vivaldi es una de esas obras que pueden calificarse de accesibles, y por eso es de las que, a mi nivel, prefiero escuchar.

De todas formas, reconozco que me cuesta ponerme a ello. El plan preparatorio me lo propuse hace casi dos meses, y mientras he escuchado muchas otras cosas más actuales. De momento, sigo tirando más a la vertiente rockera. Eso sí, cada vez me interesa menos el rock a secas ("It´s only R´N´R so I don´t like it"). Prefiero a los músicos que, dentro del rock, buscan complejidades mayores. Mi ideal actual está a medio camino entre la música clásica, el jazz y el rock. Y que fusionen otras cosas (música celta, por ejemplo).

De lo que no me cabe la menor duda es que la música clásica (aceptando que reúne muchas épocas y subgéneros), es la mejor de la historia. Si no, no seguiría causando tal admiración dos o tres siglos después. ¿Qué se dirá de los músicos actuales (por ejemplo, los de la SGAE) dentro de 300 años? ¿Se hablará de ellos...?

lunes, 5 de abril de 2010

Cumplido plan 73: Integral del Cóncavo de Siete Picos



ADVERTENCIA: El montañismo es una actividad que supone riesgos. No debe realizarse sin la experiencia y el material adecuados. El autor se exime de toda responsabilidad sobre cualquiera de las posibles decisiones que pudieran tomar al respecto quienes lean esto (que nunca debe entenderse como una "guía"), y por tanto de sus consecuencias.



Finalmente, la excursión no resultó ser tan original. Ese acercamiento a Siete Picos por su cuerda sur no sólo había sido ampliamente recorrido antes, como comentaba en la anterior entrada, sino que además existía traza de senda e hitos practicamente todo el rato. Era algo más que probable, porque la ruta no es difícil, porque es una estribación atractiva de la montaña, y porque estamos en Guadarrama, y hablamos de una de sus montañas emblemáticas. Era ingenuo pensar que sólo conocieran el itinerario unos pocos.



Pero eso no quita miga a la excursión. Más o menos original, es variada, entretenida, y panorámica hacia la propia cumbre a conquistar. Y, en cualquier caso, la idea de recorrerla nosotros parte de la observación personal, y no de haberla visto publicitada en algún libro o reseña, lo cual tiene un encanto especial. No se trata de pretender ser más originales que el resto, se trata de sentirte tu mismo eligiendo tu propia ruta, de buscar inspiración al diseñar excursiones. Así se disfruta el doble del montañismo, y no te cansas nunca de practicarlo, ni siquiera aunque subas muchas veces a las mismas montañas.





Salvando las enormes distancias, la base filosófica de todo esto es aquello que propuso por ejemplo Mummery al decir que cada ascenso a una misma montaña por una vía nueva descubre en realidad una nueva montaña; o que la montaña no se conoce realmente hasta que no se conocen todos sus itinerarios de ascensión. Nosotros nos hemos visto conducidos a esta filosofía precisamente por la necesidad de buscar nuevas rutas para no cansarnos de lo mismo (Guadarrama no es tan grande como Pirineos, ni de lejos). Y lo curioso es que yo aún me sorprendo descubriendo rincones nuevos en Guadarrama. Me llama la atención, porque hace ya unos cuantos años que empezaba a tener la sensación de que la sierra se me iba quedando pequeña, y temía cansarme. Pero es esa búsqueda de "lo que falta" lo que te descubre que "lo que te falta" siempre sigue siendo más que "lo que llevas". Incluso en Guadarrama. Y eso por no hablar de los muchos niveles de dificultad técnica que tengo por delante para superar (la inmensa mayoría), al margen de hasta cuál de ellos acabe llegando.





Por otro lado, es interesante la evolución en la búsqueda de lo novedoso u original. Antes consistía en buscar las sendas o rutas que faltaban por recorrer, fueran cuales fueran. Ahora tiene un cierto sentido de la búsqueda estética. Por ejemplo, ésta misma excursión, que en el plan inicial consistía simplemente en subir a Siete Picos por la cuerda oriental de la cara sur, quedó completada, de una manera muy lógica y paisajísticamente vistosa, bajando luego por la cuerda opuesta, la occidental, con lo que se convirtió en un recorrido integral de toda la cresta que define el bonito valle del Cóncavo de Siete Picos. Si tuviera que recomendar un itinerario fácil técnicamente que permita buenas panorámicas, lejanas y cercanas, de Siete Picos, incluyendo el pasar por su cumbre, sin duda éste me parece el mejor. Diez años, y once ascensiones, me ha costado dar con él...





Bueno, aparte de todo lo dicho, fue una excursión muy disfrutable. Eso sí, vista lo dura y estable que estaba la nieve incluso por la tarde, me quedé con algo de duda de si no tendríamos que haber aprovechado otra vez el buen año nival que hemos tenido. Había un par de ideas que se me habían quedado en el tintero: la ascensión a Oso (plan pendiente 69), la cara Noreste de La Najarra... Cosas que pocos inviernos se van a poder hacer como éste, y da cierta rabia pensar que ya hay que esperar al año que viene para muchas de ellas, eso si el año que viene es mínimamente parecido a este, que ya es mucho pedir... Pero bueno, tampoco ha estado nada mal lo que he hecho, y aún se podrá hacer algo más lejos: A ver si el tiempo respeta el próximo finde y nos podemos ir a Gredos...











Descripción técnica de la ascensión.

jueves, 1 de abril de 2010

Plan 73: Siete Picos por la cuerda sur.

  1. Lugar: Sierra de Guadarrama.
  2. Momento: Mañana viernes.
  3. Plan: No conozco referencia alguna de esta ruta; no hay indicación de camino en los mapas... Pero me parece que pide a gritos ser recorrida. La cuerda que nace junto al Embalse de Navalmedio, pasa por los Riscos de la Majadilla Verde y, hacia el norte, enfila directamente el séptimo y más alto de los Siete Picos tiene una pinta, cuanto menos, interesante y, sobre todo, original. Seguro que muchos ya la han recorrido antes, pero se ha debido hacer de manera tan aparentemente silenciosa o poco publicitada que, sin parecer dificil (ni mucho menos), sí tiene sabor de aventura o descubrimiento. A ver qué tal...

martes, 30 de marzo de 2010

Desterrados por no coincidir con los gustos del resto.

Artículo de Mariola Cubells de ADN: Que me dejen en paz.

Comparto el 80% o incluso 90% de lo que dice, pero aquello en lo que no coincido lo respeto. Al fin y al cabo, esa es la filosofía del artículo, ¿no?

lunes, 29 de marzo de 2010

Plan 72: "Gaia III: Atlantia" (Mägo de Oz)

  1. Momento: A partir del 6 de abril.
  2. Plan: Al margen de debates caducos acerca de sus virtudes y defectos (quien más, quien menos, sabemos de qué pie cojean), Mägo de Oz me sigue pareciendo el grupo que, hoy por hoy, más capacidad tiene para levantarme el estado de ánimo. Ya apetecía disco nuevo, y más aún en la línea "ópera-rock" o disco conceptual pseudo sinfónico, de la que estamos a dos velas desde hace cinco años.

sábado, 27 de marzo de 2010

Cumplido plan 71: Faemino y Cansado.

Resultado del plan:

¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA ................!!!

No hay más que decir. Siguen siendo unos cracks.

jueves, 25 de marzo de 2010

Plan 71: Faemino y Cansado

  1. Momento: Mañana viernes.
  2. Lugar: Sala "Live" de Carabanchel (Madrid).
  3. Plan: Desternillarnos. ¿Hay mejor manera de olvidarse de todo por un rato?

martes, 23 de marzo de 2010

Cumplidísimo plan 70: "Lo que el tiempo nos dejó hacer en Sierra Nevada"



ADVERTENCIA: El montañismo es una actividad que supone riesgos. No debe realizarse sin la experiencia y el material adecuados. El autor se exime de toda responsabilidad sobre cualquiera de las posibles decisiones que pudieran tomar al respecto quienes lean esto (que nunca debe entenderse como una "guía"), y por tanto de sus consecuencias.



Se suele decir, entre montañeros, que las experiencias vividas en este ámbito suelen recargar el estado de ánimo para los siguientes días e incluso semanas; que su recuerdo perdura para alegrarnos la vida cotidiana. Y muchas veces es cierto. Pero en ocasiones a mi también me ocurre que cuando la vivencia es especialmente agradable y emotiva, y más aún en buena compañía (o de hecho gracias a dicha compañía), el contraste con lo cotidiano me supone un bajón. Ahora mismo (y hoy especialmente) estoy con esa sensación. Y me da rabia, porque así es dificil transmitir lo bien que lo pasé allí. Pero, en fin, espero que ponerme a ello en el blog me ayude a sacar de nuevo lo positivo (que fue prácticamente todo).





Esta vez me lo había puesto facil en el plan previo. "Lo que se pueda", decía. Después de haber anulado una variada propuesta por la Montaña Palentina debido a la meteorología, y de haber buscado el lugar de la geografía peninsular con previsiones menos agoreras, no está mal "lo que se pudo": Ascender al Puntal de los Cuartos, un nuevo tresmil en la cuenta. Pudimos disfrutar además de una buena vista de la cara norte de la sierra, y de una noche de refugio muy auténtica. Pero sobre todo, se cumplió con creces el otro objetivo del plan: pasar un finde muy agradable. Con buenos amigos tampoco es un plan dificil, claro.





Lo cierto es que después de alguna semana de preparación del viaje a Palencia, resulta curioso todo lo que proporcionó el cambio de plan, incluso con cierto toque simbólico o cíclico que ya comentamos allí, y además con la posibilidad de ver a otro amigo que vive en Granada. Casi parece otra metáfora: quizá lo que a la larga te acercará a la felicidad es algo que en principio no esperabas.





Solamente me queda -a riesgo de resultar empalagoso, pero me da igual- expresar a mis compañeros y amigos de excursión algo que ya sabía, pero que en este viaje he sentido de manera mucho más patente: os quiero un montón.



Ojalá toda la vida fuera como este finde... Ojalá vivir fuera siempre escapar...



Descripción técnica de la ascensión

jueves, 18 de marzo de 2010

Plan 70: "Lo que el tiempo nos deje hacer en Sierra Nevada"

  1. Momento: Este puente.
  2. Lugar y plan: El título ya lo dice. La meteorología pinta incierta, y no quiero poner otro "no cumplido", así que el objetivo es: lo que se pueda. Sobre todo, tratar de pasar un finde agradable.

martes, 16 de marzo de 2010

Cumplido plan 63: Peñacabra y sus hoyas glaciares



ADVERTENCIA: El montañismo es una actividad que supone riesgos. No debe realizarse sin la experiencia y el material adecuados. Tampoco es del todo recomendable en solitario. El autor se exime de toda responsabilidad sobre cualquiera de las posibles decisiones que pudieran tomar al respecto quienes lean esto (que nunca debe entenderse como una "guía"), y por tanto de sus consecuencias.



Al segundo intento fue la vencida.

Este invierno que está a punto de acabar está ofreciendo sensaciones encontradas a todos los montañeros. Por un lado, el frecuente paso de temporales y borrascas ha hecho que los fines de semana aprovechables hayan sido más bien pocos, las veces de quedarse en casa, unas cuantas, y las de renunciar sobre la marcha a una actividad, alguna que otra (véanse mis "no cumplidos") . Sin embargo, por la misma razón, nuestras queridas montañas se han colmado del manto nivoso como hacía mucho tiempo que no veíamos, y esas pocas veces que se puede salir al monte, no sólo las ascensiones están siendo muy disfrutables, sino que además los paisajes están engalanados como nunca. Es una gozada llegar al Valle del Lozoya y encontrarte Cuerda Larga, Cabezas de Hierro, Valdemartín o Peñalara como se puede ver en estas primeras fotos. Y eso que ya estamos a mediados de marzo.





Pero no debemos olvidar que estoy hablando en concreto de la Sierra de Guadarrama. Y, por un lado, los que llevamos haciendo montañismo invernal -mínimamente serio- no más de cinco años, nunca habíamos disfrutado de ésta sierra así, como estos dos últimos inviernos. Aunque por otro lado el ser Guadarrama significa que, por mucha nieve que haya caído, estamos acostumbrados a ver cómo el manto blanco desaparece en cuatro días. Y son tantas las opciones de cosas por hacer, que da rabia pensar que no haya habido más findes aprovechables. Sobre todo, da rabia pensar cuándo volverá a haber un invierno así. Como minimísimo, está claro que habrá que esperar otro año, y ya sería ser muy optimistas, creo yo. De todas formas, confiemos en que se va a mantener más o menos parecido dos o tres semanas más; yo con eso (y esperando buenos findes) me daría con un canto en los dientes (quizá sea mucho pedir, la verdad).





Todo el párrafo anterior venía a cuento porque precisamente en la preparación del posible plan para el pasado fin de semana, me debatía entre tres cosas que quiero hacer en Guadarrama aprovechando la nieve. Una porque llevo con ello en mente desde el año pasado, que es subir a Oso por la cara este, y que descarté porque mi anterior intento había sido la semana pasada (el reciente plan 69). Otra porque no estoy seguro de si es una zona en la que se mantendrá bien la nieve (cosa que también me pasa con la Este de Oso), que es la Noreste de La Najarra; ésta la descarté por la difícil logística (tardíos horarios de autobuses para el domingo, demasiado frío para vivaquear allí la noche anterior, plazas completas en el Refugio de la Morcuera, y demasiado pijismo y sablazo en los hoteles de Miraflores de la Sierra). La tercera es este nuevo intento de subir a Peñacabra por sus hoyas glaciares, por el que me decanté finalmente, y creo que con acierto. Lo que me resulta sorprendente es que me haya visto en la situación de tener que elegir entre varias rutas que me apetecían mucho por Guadarrama, cuando llevo ya varios años exprimiéndome la cabeza para ver a dónde ir que no me resulte repetitivo, en esta sierra que tanto he visitado y revisitado.







En esta excursión me llamaba la atención poder conocer las tres hoyas glaciares (Hoyo Berrocoso, Hoyo Cerrado y Hoyo de Pañacabra o Pinilla) con la mayor cantidad de nieve posible, pues lógicamente es la mejor manera de disfrutar de un paisaje de origen glaciar. Y aunque también era importante comenzar pronto la excursión (cosa que tampoco permitía aquí el autobús), no me parecía tan grave como con La Najarra, pues en ésta el objetivo en sí era subir ese corredor Noreste, para lo cual es fundamental que la nieve esté dura, y en Peñacabra había más alicientes; era una excursión más completa, con más aspectos a valorar y disfrutar, y no importaba tanto no pasarlo especialmente bien en el hecho mismo de ascender, por aquello de la incomodidad con nieve blanda; además, era posible buscar alternativas de menores pendientes. Pero es que además luego tuve la suerte de poder ganar la cuerda por una pala con la nieve perfectamente estable y dura... ¡a las dos de la tarde!







También me acordé de la primera intentona del plan, un mes antes. Aquel paseo por el Arroyo de la Saúca bajo la niebla y con el azote constante del viento... uno de los "no cumplidos" de este invierno (aunque ahora ya sí). Pensé que en el fondo fue una suerte poder tomarme con calma aquella excursión, para poder disfrutar con tranquilidad del bonito paraje de la cabecera del arroyo, cosa que no es posible permitirse si quieres hacer el recorrido completo a Peñacabra y bajar a tiempo a Pinilla del Valle, al menos con nieve. Además, me pareció que era un lugar que tenía más encanto precisamente con esa niebla. Y además, cuando un día despejado permite ver desde lejos los circos glaciares como telón de fondo, éstos destacan más que el propio entorno de la Saúca, al menos en invierno. Y además de todo eso, el conocer esta primera parte del recorrido me evitó tener que parar a mirar el mapa y demás, con lo que gané bastante tiempo (o perdí poco). En definitiva, casi creo que me vino bien, en todos los sentidos, aquel "no cumplido" de hace un mes.





En definitiva, que disfruté bastante, en muchos aspectos, de esta ascensión a Peñacabra: del reto logrado, de la actividad en sí, de los paisajes, etc. Sólo eché en falta algo más de tiempo para haber parado a disfrutar algún rato más con calma, o para haber dado alguna vueltecilla para obtener más vistas del paraje. Lo cierto es que no fue la habitual excursión con muchos ratos de pachorra, como solemos hacer nosotros, por el gusto del disfrute con tranquilidad. Hubo cierto estrés por no perder el único autobús del día; Y ese estrés puede chafar en parte el disfrute, impidiéndote parar a contemplar en profundidad el paisaje, a obtener la sensación de escapada. Hubo un momento en que, en medio de una zona arbustiva con nieve blanda (tedioso brete), casi empecé a temerme que no me daría tiempo a cumplir el objetivo. La verdad es que eso provoca una sensación contradictoria, porque, por otro lado, el hecho de tener que tomarte más en serio la ascensión también tiene su miga. Es más, me agradó lo bien que calculé los tiempos, sobre todo en la bajada; tal es así que pude permitirme el lujo de llegar a la parada con paso parsimonioso mientras veía cómo se acercaba el autobús: Ni me sobró ni me faltó tiempo, ni me tuve que poner a correr o andar deprisa. Muy elegante.









Sólo me queda mostrar algunas fotos más de este paraje tan incomprensiblemente desconocido de Guadarrama. Me gustan especialmente las dos siguientes; en la segunda, la pared de Hoyo Cerrado parece estar diciéndole a la lejana Peñalara: "¡Por muy alta que seas, no tengo nada que envidiarte!". Y lleva razón...















Descripción técnica de la ascensión.

sábado, 13 de marzo de 2010

Plan 63, nuevo intento: Peñacabra y sus hoyas glaciares.

  1. Lugar: Montes Carpetanos, Valle Alto del Lozoya, Sierra de Guadarrama.
  2. Momento: Mañana domingo.
  3. Plan: Nuevo intento de completar el plan 63, que quedó frustrado por la meteorología en esta excursión. La ruta es, a groso modo, ésta: Saldría de Alameda del Valle para, hacia el noroeste (primero por pista y luego por senda junto al Arroyo de la Saúca), acceder al primer circo a occidente, Hoyo Berrocoso; desde el mismo buscaría la manera más fácil posible de subir a la cuerda (loma) de los Montes Carpetanos, recorriéndola hacia el este, viendo el segundo circo (Hoyo Cerrado) desde arriba, haciendo cima en Peñacabra (2176 metros), y bajando al tercero y más grande de los circos, Hoyo de Peñacabra o de Pinilla desde el Collado de Parrinoso. Finalmente, bajaría a Pinilla del Valle. En este mapa he dibujado un croquis en azul con la ruta más prudente si me encuentro con la nieve ya blanda (debido a lo tarde que llega el autobús); en rojo están las alternativas que serían más entretenidas si se diera el caso de que la nieve estuviera en buenas condiciones.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cita

"Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos".

Del escritor inglés G.K. Chesterton (1874 - 1936).