
Vale que la psicología ha demostrado que los días grises como estos en general pueden influir negativamente en el estado de ánimo de mucha gente, y que a no pocas personas llega a afectarles de manera bastante intensa. Pero de ahí a convertirlo en un motivo de inevitable depresión para todos, contra el que hay que luchar demostrando nuestro espíritu, fortaleza y positivismo, como hacen en algunas emisoras de radio musicales, auto-convertidos sus locutores en adalides de la animación de la sociedad contra ese mal terrible que son las borrascas, me parece que hay un mundo. Si me dijeras que la mayoría de la gente que está escuchando la radio está mojándose en la calle, todavía, pero es que resulta que ahora la lluvia molesta más vista desde la comodidad de los interiores…
Yo debo ser uno de esos raros especimenes que en muchas ocasiones incluso me alegro de ver que está lloviendo. Pero entonces, pongo la radio, y alguien me da a entender que debería estar triste por culpa de esas nubes aguafiestas, pero que gracias a su positivismo me voy a animar. Y para colmo, va y añade esta perla: “Todo es cuestión de cambiar la perspectiva”. ¡Pues cámbiala tú primero, ¿no?!
Supongo que todo viene de la misma distorsión de llamar mal tiempo a las lluvias, que no deja de ser otro ejemplo de la manipulación de los conceptos del bien y el mal. Pues nada, que no llueva durante mucho tiempo, que seguro que es buenísimo y nos hará a todos muy felices.