lunes, 21 de diciembre de 2009

Cumplido plan 54: Cramponeando por Peñalara.



ADVERTENCIA: El montañismo es una actividad que supone riesgos. No debe realizarse sin la experiencia y el material adecuados. El autor se exime de toda responsabilidad sobre cualquiera de las posibles decisiones que pudieran tomar al respecto quienes lean esto, y por tanto de sus consecuencias.



Al final, ni fue un churro forzado, ni tampoco una ascensión especialmente memorable, pero desde luego nos salió entretenida. Y eso que previamente no empezamos bien.

El espíritu relajado y poco ambicioso del plan quedó acrecentado por dos fallos o imprevistos relacionados con el transporte. Yo había intuído que, con las pistas de esquí aún cerradas, el horario de autobuses no sería el de temporada de esquí (suena lógico, ¿no?), y fuimos a coger el de las nueve pensando que ese sería el primero, cuando lo había sido el de las ocho. El segundo inconveniente fue no llevar billetes más pequeños, porque no nos dejaron comprar el tiket (ya os vale, Larrea, o por eso o por la falta de avisos al respecto, o por ambas cosas). Tuvimos que salir aún media hora más tarde, una vez que cambiamos en una cafetería. La posible idea de, por ejemplo, subir practicamente al mediodía por un corredor de nieve no parecía muy sólida (nunca mejor dicho).



Por otro lado estaba el famoso frío siberiano de este fin de semana. El caso es que estábamos dudando entre cara norte de Cuerda Larga (umbrosa, fría) o la solana de Peñalara (me temía yo la famosa inversión térmica): La primera suponía no pararse más de cinco minutos pero contar probablemente con nieve dura, y la segunda podía suponer calorazo por radiación, por la mencionada inversión, y por la mucha ropa para evitar el, de todas formas, frío imperante, además de la posibilidad de nieve en malas condiciones.



Bueno, al final yo creo que fue por vaguería, o por la inercia de ese caracter "pachorro" con el que íbamos en parte, quizá también aumentado por la rutina de estar "donde siempre" (ya he dicho en varias ocasiones que a mí me influye mucho la novedad o no del lugar o ruta); la cuestión es que al final nos dirigirnos a lo que más cerca teníamos, que era Peñalara.



Todavía sin las cosas claras, nos propusimos echar un vistazo a algún corredor que viéramos como asequible a nuestro nivel (la cantidad de nieve parecía más que suficiente), y fuimos a la zona entre las dos cimas de Dos Hermanas (de nuevo la más crecana posible). En efecto, la temperatura era "inesperadamente" suave, y no tardamos en empezar a pasar calor por la ropa y el esfuerzo. Incluso parados y ya con menos abrigo puesto estábamos agusto, mientras el país entero se pelaba de frío en las "bajuras".



Bueno, pues temiendo que los corredores tuvieran la nieve ya demasiado blandurria, he aquí que encontramos una ladera de ligera exposición norte y aún en sombra gracias a los afloramientos rocosos que la flanqueaban, en la cara este de la Hermana Menor. Esa era nuestra oportunidad, porque además tenía buena pinta: bonito y aparentemente asequible corredor.



Efectivamente la nieve estaba en general en buenas condiciones (por momentos muy buenas), la pendiente era asequible, la vía era bonita y de vistoso panorama, y con poco esfuerzo y cierta sorpresa estábamos volviendo a cramponear por un corredor después de muchos meses. Cierto es que hubo algo de tensión por mi parte, en algún momento en que la nieve más superficial resultaba inestable y algo resbaladiza sobre las capas inferiores, y me sentí inseguro, pero en cualquier caso salió una ruta y una excursión razonablemente bien aprovachada.



Es curioso que en otros momentos o temporadas anteriores solía tener un carácter más ambicioso en eso de hacer cima. En este caso, desde la tranquilidad con que nos tomamos el día, no me picaba el gusanillo de subir a Peñalara por una vía curiosa ni por la normal, y me pareció suficientemente satisfactorio haber hecho este corredor si subir más allá de Dos Hermanas. ¿Para qué más, si ya está muy visto lo de arriba, y no nos va a aportar nada nuevo? Carecía de importancia el no engordar más la lista de subidas a esta montaña, cima de Guadarrama, cosa que en otra época habría dado por hecho: ¿Estar en Dos Hermanas y no subir a Peñalara? ¿Pero qué es eso? Supongo que se van valorando otros aspectos de la montaña a medida que se van acumulando experiencias. Y eso hace cambiar el caracter, añadiendo la posibilidad de no ir siempre con el mismo tipo de apetencias o prioridades.



Quizá esta excursión la recordemos durante algún tiempo como la que, con menor esfuerzo, mejor vía de ascensión nos proporcionó. Luego algo de memorable, o de especial, sí que tendrá.



Descripción técnica de la ascensión

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